Cientos de camiones con carga humanitaria no han regresado de la región etíope norteña de Tigray, contra la que el Gobierno etíope mantiene una ofensiva armada desde principios de noviembre, lo que es "un gran obstáculo" para distribuir "suministros vitales", confirmaron hoy a Efe fuentes de Naciones Unidas.
"El hecho de que los camiones no regresen es un gran obstáculo para la libre circulación de ayuda humanitaria", dijo la portavoz del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU Gemma Snowdon. Solo 38 de los cerca de 500 camiones con carga humanitaria que entraron a la región etíope en guerra desde el pasado 12 de julio regresaron, según informó la ONU el pasado jueves a través de Twitter.
Según Snowdon, "el PMA continúa trabajando con los transportistas y las autoridades locales para resolver cualquier problema logístico que pueda estar impidiendo que los camiones salgan de Tigray".
La región sufre todavía un "bloqueo de facto" y, según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), el acceso humanitario solo es posible mediante una única carretera que une la capital de la vecina región de Afar, Semera, y la capital tigriña, Mekele.
"Aunque el acceso humanitario es ahora viable y en general seguro dentro de la mayor parte de Tigray, la región sigue bajo un bloqueo de facto de la ayuda humanitaria, donde el acceso para llevar ayuda humanitaria que salva vidas sigue estando extremadamente restringido", dijo a principios de septiembre el coordinador humanitario interino para el país de la OCHA, Grant Leaity.
Necesidad de ayuda humanitaria
La ONU estima que 5,2 millones de personas, el 90% de la población de Tigray, necesitan asistencia humanitaria "con urgencia", incluidas 400.000 personas que ya enfrentan condiciones similares a las de la hambruna, el índice más elevado de la clasificación de inseguridad alimentaria del PMA.
En total, casi siete millones de personas afrontan una "crisis de hambre" en el norte de Etiopía por la guerra, incluyendo unos 1,7 millones en las regiones vecinas de Afar y Amhara, a donde se ha expandido el conflicto.
A través de una cuenta de Twitter vinculada al Gobierno, el Ejecutivo etíope dijo que tenía "sospechas" de que son los rebeldes tigriñas quienes impiden el retorno de los camiones, algo que negó Getachew Reda, portavoz del Frente Popular de Liberación Tigray (FPLT), que gobernaba la región hasta el estallido del conflicto y lidera las rebeldes Fuerzas de Defensa de Tigray (FDT).
Según Reda, los conductores de camiones se quejan de la inseguridad, la escasez de combustible o de estar varados en Afar desde hace meses, lo que "no tiene nada que ver con el Gobierno de Tigray". La guerra comenzó el pasado 4 de noviembre, cuando el primer ministro etíope lanzó una ofensiva contra el FPLT en represalia por un ataque contra una base militar federal.
El pasado 28 de junio, el Ejecutivo etíope anunció un "alto el fuego unilateral humanitario" y el Ejército se retiró de varias ciudades tigriñas -incluida Mekele-, pero las fuerzas amharas, que peleaban junto al Gobierno y anexionaron de facto zonas sobre los que reivindican derechos históricos-, siguieron allí.
En ese contexto, los rebeldes tigriñas recuperaron terreno y el conflicto se extendió a las regiones vecinas de Afar y Amhara. Desde noviembre, miles de personas han muerto, unos dos millones se han visto desplazados internamente en Tigray y al menos 75.000 etíopes han huido al vecino Sudán, según datos oficiales.